Picasso no solo construyó una obra: construyó, también, una imagen de sí mismo. Pero esa imagen fue creciendo y transformándose a través de las miradas de otros. La prensa, la fotografía, la publicidad, el cine, la música o la cultura popular han contribuido durante décadas a convertir al artista en personaje, en icono y, en ocasiones, en mito. La Imagen de Picasso se sitúa precisamente en ese espacio entre el artista y su representación. A través de 99 piezas, el recorrido reúne fragmentos de esas miradas para mostrar cómo una misma figura puede ser admirada, apropiada, cuestionada o reinterpretada según el contexto desde el que se observa.





