Museo Arqueológico de Sevilla; Comunicación y Conflictos.

Los tiempos modernos han penetrado en la cultura social de forma inevitable, lo que exige la adaptación de recursos que han acompañado a la cultura humana desde hace siglos. Uno de estos recursos es el arte y, por consiguiente, el espacio donde se alberga: el museo. El siglo XX viene marcado por cambios de gran importancia en los planteamientos culturales, estableciéndose un movimiento radical en el clímax artístico. Las nuevas necesidades se abren paso en la cultura museística, que a veces se adapta al pensamiento actual, pero otras veces, desgraciadamente, sigue anclada en las antípodas de los espacios destinados al disfrute del arte.

Estas nuevas necesidades del público en los museos responden al propio contexto social: aparece un nuevo visitante, y es necesario adaptarse a los nuevos tiempos, donde la comunicación entre el museo y el público resulta crucial para el devenir de una estancia positiva en este entorno. En la contemporaneidad, la relación entre el museo y el público se ha convertido en una necesidad, dando lugar a "nuevos" conceptos que se incorporan a los "viejos" museos. Ante este nuevo paradigma social, el diálogo entre el visitante y la institución se ha vuelto un elemento esencial para las organizaciones y los gabinetes de comunicación que se han ido estableciendo en diferentes sectores de la cultura. Los museos no podían quedarse atrás, conscientes de unas necesidades considerables en la sociedad actual respecto al discurso y al público.

Por ello, en los museos españoles comenzaron a surgir departamentos de comunicación o mediación, que han ido incrementando sus funciones con el paso del tiempo, aglutinando tareas relacionadas con la gestión de los visitantes y el entorno del museo. Estos departamentos satisfacen las crecientes necesidades comunicativas que las organizaciones museísticas tienen en la sociedad actual, en la que la información y la relación con el público son valores en alza. Sin embargo, nos encontramos aún ante propuestas sin un camino verificado, ante planteamientos sin escenario. En los museos aún no han penetrado de forma directa estas nuevas necesidades de entendimiento con el público, menos aún en la cultura andaluza, donde el perfil profesional y las funciones de las secciones del museo dedicadas a estas cuestiones (si es que en algunos casos las hay) permanecen en el olvido.